
El presente es hoy, y hoy es hora de decir adios.


El hosting, sin mediar respuesta, les pone un ultimatum para el desalojo del espacio -internet es como un edificio con habitaciones, como una caja de chocolate, sólo que no, en realidad no.-
Hoy, un blog.
Mañana, el mundo.



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Queridos vecinos de departamente:
Yo, el Capitán Anarquía, en representación de todos mis colegas en el Núcleo Deliranoide Ilustrado, quisiera pedir disculpas a todos los que han sido nuestros vecinos en este hermoso complejo de apartamentos al que nos hemos visto obligados a transladar nuestro Cuartel General, por los problemas ocasionados durante nuestra estadía, ahora que esta llega a su fin. Quiero, entonces, hacer llegar mis más sinceras disculpas a las siguientes personas:
En primer lugar, al señor Valdemar Chumilla, ocupante del departamento 2ºC, por la entrada intempestiva y del todo involuntaria de nuestro prototipo de Droide Disgregador De Materia en su propiedad. El lamentable episodio resultó de un error de programación en el mecanismo de detección de voz del prototipo: el olvido por nuestra parte de incluir un mecanismo de detección de voz en el prototipo. Sabemos que los daños causados por el Droide (incluyendo la destrucción de su televisor, los agujeros hechos en sus paredes y la misma reducción del señor Valdemar Chumilla a sus partículas elementales) están lejos de poder ser reparados por nosotros o cualquier entidad (salvo quizá nuestro prototipo de Droide Reparador de Daños), pero con la esperanza de lograr algún tipo de absolución por parte de uds., hemos adjuntado a esta nota las cenizas de lo que solía ser el señor Valdemar Chumilla, dentro de una caja de Clorets (no tuvimos tiempo para más, lo sentimos).
Aprovechando que estamos en el tema, es menester esbozar otro pedido de disculpas hacia la familia del señor Valdemar Chumilla por los daños ocasionados por nuestro prototipo de Droide Reparador de Daños en el cráter humeante donde solía estar asentado su hogar antes de la llegada del mismo. Mis condolencias y sinceras disculpas por no poder adjuntar las cenizas, pero hemos dejado en su lugar un disco compacto que contiene la canción de Kansas "Dust In The Wind", que, creemos, sirve para recordar a la familia Chumilla como es hoy por hoy.
A la señora Ágata Echagüe, quien buenamente pagaba nuestras expensas, por los problemas que quizá generamos tras designarla nuestro Contacto Oficial con nuestros acreedores, especialmente por no ponerla al tanto de dicha designación. No creo que nos corresponda, sin embargo, ninguna culpa en sus incidentes con los caballeros al servicio de Johnny Malone, pues su incumplimiento en los términos del pago de la protección que le debíamos al sr. Malone son culpa de una mala gestión en su cargo de Contacto Oficial con Acreedores en nuestra organización, y no una falla nuestra. A pesar de tener que haber despedido a la señora Ágata de su puesto (no hubo motivos personales en este despido: es un requisito indispensable para ejercer este cargo que las manos y la cabeza del funcionario estén en la misma provincia), queríamos extenderle esta disculpa a ella y sus nietos, dondequiera que Malone los esté obligando a vender su cuerpo. Prometemos que apenas afinemos nuestro prototipo de Droide Reparador de Daños (principalmente su idea de la reparación como una variante ligeramente más violenta de la destrucción total), lo enviaremos a poner fin a la situación de estos jóvenes.
A todos los que en algún momento se hayan quejado por los ruidos molestos en todo horario (ruido de herramientas de precisión, gritos desgarradores, cumbias que hacen bailar tu colita a las cuatro de la mañana, sirenas de alarma a un volumen grosero cada dos minutos y lo que parecía ser una estridente voz robótica pidiendo disculpas para finalizar con un grito de ametralladora automática), especiales disculpas. Sabrán comprender las consecuencias que trae aparejadas ser una organización de genios maquiavélicos que desea por igual la Conquista Mundial y la titularidad del Ogro Fabbiani en los partidos de primera (siendo él nuestra primer gran obra y la más exitosa hasta ahora: el Droide Comegatos Obeso Vendehumo). A todos los que se pregunten como puede ser que sus llamados a la policía para poner fin a la situación no hayan cambiado nada, sólo responderé que no he conocido un agente que sobreviva a irrumpir en nuestra morada para ver a Yugular y a mí persona bailando una polka sobre la mesa, con nada más que nuestras medias encima y una botella de vodka en la mano, mientras Maracaná escribe planos para nuevos droides fumando un saco de té de camomila.
A nuestro compañero de habitación, antes vecino de al lado, pedimos perdón por destrozar la pared divisoria entre nuestros habitáculos. Repetimos lo que dijimos entonces: el Droide de Reparación de Daños sólo había sido enviado a enderezar un cuadro en la pared, esto estaba fuera de nuestro cálculo.
A la viuda de nuestro ex-compañero de habitación, antes ex-vecino de al lado, le hacemos llegar nuestras condolencias por su trágico deceso. Supongo que nadie espera que una pared le caiga encima, hasta que pasa. Cuando niño, mi abuelo me decía siempre: "La vida es como una caja de bombones: cuadrada, de paquete brillante, y llena de bombones. Cómo los desprecio". Espero que la reflexión ilustre mi punto. Además, y si sirve de consuelo, en la autopsia del cuerpo (que nos tomamos el atrevimiento de llevar a cabo con métodos 100% artesanales) encontramos que el hombre evidenciaba una condición conocida como "Corazón chato", que puede se resultado del aplstamiento O de un defecto congénito que afecta al 0,01% de la población india que habita en climas subtropicales. Por lo tanto, no hay pruebas concluyentes que su muerte se haya debido a la caída de 3 toneladas de concreto sobre él y no a una falla cardíaca previa.
A los habitantes del noveno piso, disculpas generales por los destrozos generados sobre las vigas de sostén al tratar de pasar el cable de fibra óptica, ese día aprendimos la valiosa lección de que un pase de merca no necesariamente te convierte en un Instalador de Fibertel, ni siquiera si has secuestrado a un grupo de ellos y les has robado sus trajes de trabajo. A los habitantes del décimo piso, disculpas por su intempestivo translado a lo que ahora sería (suponemos) el noveno piso.
A los pisos 6º, 7º y el ala derecha del 8º por los funestos resultados de intentar reparar las fallas en el Droide Disgregador De Materia utilizando el Droide Reparador de Daños. Su inocencia será tenido en cuenta por el Señor cuando se presenten ante él para rendirle cuentas con sus cuerpos carbonizados en un 80% y con no menos de tres extremidades perdidas (dos en el caso del ala derecha del piso 8º).
A Johnny Malone: todo fue culpa de la anciana Johnny, ella se llevó todo, ¡todo! Teníamos el dinero, lo juro, pero ella enloqueció, la corrompió el poder, hiciste lo que debías hacer con ella, pero no merecemos pagar por sus pecados. Estaba enferma, el dinero la volvió loca, sólo quería VER GUITA*, todo fue su culpa, todo.
Brevemente querría también repasar una breve lista de personas que seguramente creen que les debemos disculpas, pero a las cuales estoy seguro que no tenemos por qué dar ninguna explicación:

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¿Qué hacer ahora? Las pistas me habían llevado a un callejón que parecía tener salida, pero de esas salidas que cuando te acercás a ellas confirmás que se trata nada más de un vagabundo que toma la forma de una salida por los efectos de el vino de cartón que has bebido a toda velocidad tras arrebatárselo a un vagabundo que aún no es inmediatamente confundible con una puerta. ¿A dónde ir? No lo sabía y los tipos de vomito no me iban a ayudar a saberlo, tenía una única y solitaria pista: mi vieja pista de Hot Wheels, que siempre llevo conmigo para recordar los soles de la infancia, abajo en Louisiana, a sólo una milla de Texarcana, en los viejos campos de algodón atrás del rancho. Además tenía la foto que me exhibía a mí con mi Kostenlos, el Chapulín y un cuarto hombre.
Deliranoide. Estaba por todas partes. Cuando me desperté, habia deliranoide por todas partes. Intenté incorporarme, pero sentí el cuerpo completamente tieso. ¿Qué era ese ruido detrás de mi cabeza? peto el feto gadorcha, la resaca era impresionante y sentía que me atravesaban los ojos con escarbadientes celtas.
Estaba en una cama, eso era seguro. ¿En la cama de quién? No era la mia. Estaba solo en la cama ajena. Traté de hacer memoria, no sin que un dolor me atravesara la frente.
Era la cama de Cotonn Porn Kostenlos, un magnate griego que había hecho su fortuna reinvirtiendo la ganancia que sacaba de convertir maíz a combustible para cohetes en la industria automotriz, para luego reinvertir la ganancia en comprar tierras que no eran de nadie y componer los himnos de los países que él mismo creaba. Cotton Porn Kostenlos era un artista frustrado.
¿Qué hacía yo en la cama del magnate griego? Otro ramalazo de dolor celta en la frente. Estaba buscando información. Las pistas del Consultorio Cipas Mar del Plata me habian llevado a Kostenlos. Y me habia recibido. Busqué en mi memoria las horas mas tempranas de ese mismo dia.
"Hola Detective Ford", me habia dicho en la puerta.
"Es un placer, Sr. Kostenlos, pero me temo que la razón de la visita no le agradará."
"Se trata otra vez de esos chinos con negros?"
"No, señor Kostenlos. Esto es más grave aún. Verá, estuve haciendo unas averiguaciones en un barsucho de mala muerte acá a la vuelta, y me mandaron a los consultorios Cipas..."
Entramos en la casa, mientras yo continuaba hablando.
"Cuando llegue a Cipas estaban todos muertos. Alguien los golpeó hasta matarlos con una historieta de cristobal colon."
Kostenlos se vio perturbado. Giró y me miro. Estabamos en la Biblioteca.
"Particular asesinato..."
"la persona necesita razones para vivir"
"¿Qué?", preguntó Kostenlos.
"Usted sabe a lo que me refiero, Kostenlos. Hace 20 años, en su Grecia natal."
"sesopueto"
"EXACTO", repliqué.
Kostenlos se tomó el pecho, recordando. El asesinato que se habia perpetrado en Cipas era idéntico a una causa pública con la que se habia vinculado el magnate que delante mio se estaba tomando el pecho y que habia sido vinculado a una causa pública con la que se habia vinculado previamente al magnate que 20 años despues se tomaría el pecho delante mio.
Las coincidencias no existen. Tampoco existe TENEME QUE LO MATO.
"Es historia pasada, Detetive Ford. Deje a los muertos tranquilos, que se ensuciará las manos"
"No solo las manos", repliqué. "Tambien me voy a ensuciar el bigote y este hermoso overál que me tejio mi gran madre. Pero todo lo que se necesite para alcanzar la verdad."
Luego habia una escena perdida. Y entonces yo estaba en la cama.
"KOSTENLOS", grité.
Silencio total.
Me levanté de la cama. La habitación parecía sacada de Pánico y Locura en las Vegas.
Empecé a dar vueltas en la habitacion y me di cuenta que se me habian acabado los terminos en google que no eran lo suficientemente comicos como para tapar lo grosero que traían, y que abundaban las degeneraciones clásicas de la gente que termina en nuestra página.
"ME CAGO EN VOS ANARQUÍA", grité a todo pulmón, sin saber quién era Anarquía o de qué carajo estaba hablando.
Kostenlos tenia que estar cerca. No recordaba que me hubiera golpeado. Quizá me habian puesto algo en la bebida del bar del update anterior. Quizá me habia golpeado con el candelabro en la biblioteca, el mayordomo. Estaba todo confuso, ni siquiera habia dado una descripción completa de la habitación, para empezar.
Era una 20x14, una cama de dos plazas con las colchas corridas, almohada cómoda comprada vía internet. Mesa de luz familiar, Crimen y Castigo junto a la lámpara. Colgaban cuadros de las paredes; habia un modular llena de ropa de algodón que debia ser lavada cuando suciedad deviniera en ella. El color de las paredes era blanca. Blancas estaban las nubes que veia desde dentro, hacia afuera, en el cielo, azul, con comas,. Las persianas estaban levantadas completamente. Una puerta de madera decoraba el marco de la puerta, que quedaba sospechosamente ajustada, limitando de esa forma la madera que convenimos en denominar, "puerta", coma, punto para traspasar paredes solidas de madera concisa. Un reloj victoriano ocupaba una esquina, marcaba las 2.14 de la tarde, y yo concha que hacía ahi, me estaba perdiendo Intrusos.
Sali por la puerta desenfundando mi arma reglamentada, un sacacorchos chileno, souvenir de mis excursiones en los Andes. Mi revolver me fue quitado cuando joven disparaba antes de preguntar. Mis interrogatorios eran mayoritariamente infructuosos.
"KOSTENLOS", llamé, atravesando el umbral de la puerta.
Un El Tobogán De La Suavidad de Dady Brieva salió disparado desde la esquina al oeste. Si no me hubiera agachado, no pasaba la prueba de la blancura.
"No me atraparás vivo, Ford! Nunca sabrás dónde está escondido el Chapulin!"
"De qué hablás, Kostenlos? Esta bien que es humor delirante pero despues se nos quejan que somos incoherentes", le dije, molesto, desde dentro de la habitación.
Un silencio reflexivo. Parece que había hecho mella en el magnate.
Un grito desde el pasillo.
"PUTO".
Mella los huevos. Salí y le disparé con el sacacorchos. Le di en el hombro. Cayó sobre sus espaldas. Corrí por el pasillo y lo tomé de su caro traje, interrumpida ahora su anterior pulcritud por tremendo corchaso.
"Qué Chapulin? De que hablas, Kostenlos?"
El griego, pelilargo, fauces entreabiertas, ojos gris avellana, pelo castaño, boca tensa, calvo, ojos celestes, mirada tensa. "Nunca sabrás nada."
"la sabiduria vs tecnologia", le dije. "Tu o yo, viejo." Lo arrastré hasta la escalera, una escalera de incomnensurbarles escalones. Amenacé con arrojarlo.
"No me mates, Ford. ¡Tengo algo que te será útil en tu búsqueda del Chapulin!"
"No pienso matarte, Kostenlos. Dame la información que busco."
"Toma", dijo, mientras me tendía fotos de chinos negros
"Eso no está ya en el Update?", le pregunté.
"NOOOOOO", gritó mientras se soltaba y caía por la escalera.
Corrí hacia abajo. El cuerpo se hallaba en el entrepiso. Si se me moria alguien mas me iban a reemplazar la insignia por un cartelito de brillantina. Agité a Kostenlos. Todavía vivía.
"SOY TU PADRE", me gritó en la cara -innecesario, lo tenia a centímetros-, se puso de pie y se arrojo por la otra escalera.
Corrí hacia abajo. Estaba muerto.
Llamé a la policía, y mientras me iba, observé con horror un cuadro en la pared.
"los cuatro del altiplano - los refranes". Y en él, estaba Kostenlos, tomando del hombro a un pequeño, que resultaba ser yo, de niño, de pequeño, cuando purrete. Junto a mi, estaba el Chapulin colorado, con una peluca violenta. Y un cuarto hombre. Los cuatro sonreían a la cámara.
¿En qué me habia metido? ¿Qué era todo eso?